jueves, 5 de julio de 2012

Celuloide Un método peligroso...




Un método peligroso (2011) de David Cronenberg todavía no se estrena en Puebla, pero ya se puede observar en salas de la Ciudad de México. Se trata de un director que ya está lejos de sus propuestas controversiales –pero sumamente interesantes, eso sí- como M Butterfly (1993) Crash (1996) o Existenz(1999) y que empieza a asumir un estilo maduro que no ha dejado de ser áspero, pero que busca ahora centrarse en las historias más que en lo anecdótico. Lo vemos en Una historia violenta (2006), en Promesas peligrosas (2007), -ambas con Viggo Mortensen que ya parece su actor fetiche- y ahora en esta interesante cinta que presenta el momento histórico en que Freud se encuentra con Jung y en medio, la supuesta relación de este último con Sabina Spielrein, una de sus pacientes. Con una fuerte carga sexual y un interesante análisis al psicoanálisis, la historia fluye en torno a las magníficas actuaciones de Mortensen como Sigmund Freud y de Michael Fassbender (Shame, 2011; Prometo, 2012; X Men, Primera Generación, 2011)  como Carl Jung –actor que está viviendo una meteórica carrera- en un duelo fenomenal, quizá lo más sólido de la película. Keira Knightley (Orgullo y Prejuicio, 2005; Piratas del Caribe, 2003, 2006, 2007) empero, no da el ancho en un complicado papel que podría haberla llevado al estrellato total. No se trata de una actriz de pastelazo o mediocre, pero dista todavía de incluirse entre la lista de las jóvenes grandes del cine de habla inglesa, como Natalie Portman, Kate Winslet, Scarlett Johansson o incluso Emma Stone con su destacable actuación en The Help (2011). En todo caso, la película se sostiene sola y, como lo comentamos al inicio de esta entrega, encuentro el trabajo de Cronenberg cada vez más interesante, diverso y sólido, no sólo en las temáticas que trascienden la norma, sino que asume retos cada vez mayores y que resuelve de manera convincente. Sea la mafia rusa, como enPromesas peligrosas… como ahora el psicoanálisis. He de decir que espero ver el siguiente largometraje de Cronenberg, Cosmopolis (2012), interpretada por Robert Pattison –lamentablemente con el tufo de las cursis y patéticas adaptaciones de las novelas de Crepúsculo- y la siempre interesante Juliette Binoche.
 

jueves, 28 de junio de 2012

Celuloide Colosio,el asesinato


Carlos Bolado es sin duda uno de los mejores directores que ha dado nuestro cine en años recientes. Desde su interesante cinta Bajo California, el límite del tiempo (1998), me pareció que había que seguir su trabajo. La película, interpretada por Damián Alcázar, es unroad movie clásico en el que vemos la transformación del personaje principal, en un entorno agreste, donde el arte irrumpe en una explosión de imagen que se fusiona con la excelente fotografía de Claudio Rocha (Principio y fin, 1993;Un dulce olor a muerte, 1999). Más adelante, codirige Promesas (2001) con B.Z. Goldberg y Justine Shapiro -quien escribe también Bajo California…- y entrega una entrañable pero dura visión sobre el conflicto palestino-israelí en la voz de varios niños de ambas nacionalidades. En estas dos cintas, demostró dotes de dirección lo mismo que compromiso con su tiempo al participar tanto en ficción como en documental. Ahora realiza una película de corte histórico con excelentes resultados. Primero que nada, su disquisición del asesinato del otrora candidato a la presidencia del PRI en 1994 y el seguimiento del caso –a partir de dos investigaciones, la oficial y otra ordenada por un oscuro personaje que se supone es Córdoba Montoya- en un guión atractivo y que nos tiene al filo del asiento durante toda la película. En segundo lugar, la excelente actuación de todo el reparto –por cierto, muy bien logrado, en especial en lo que se refiere a los tres “Aburtos”- del que destacaría a Daniel Giménez Cacho (Aro Tolbukhin, 2002; La zona, 2007) como el oscuro asesor de Salinas, y de Odiseo Bichir (Ciudades oscuras, 2002; El Coronel no tiene quien le escriba, 1999) como José Francisco Ruiz Massieu. En tercer lugar, la cinematografía en manos de Andrés León Becker –fotógrafo en Tlatelolco(2012), del mismo Bolado, y codirector con Javier del Solar de Más que a nada en el mundo, 2006- trasciende la mera descripción de las escenas y se convierte en un excelente elemento narrativo con primeros planos inquietantes y movimientos de cámara sugerentes. Sin duda una de las mejores propuestas de este año y que ha demostrado tener una pertinencia inusitada con el caso del supuesto “hijo” del Chapo Guzmán, que finalmente no lo era.
 

viernes, 11 de mayo de 2012

Los niños de la esperanza


El denunciar los excesos de una derecha enferma de poder siempre se agradecerá, sobre todo si viene con una visión franca y abierta, producto de una sociedad que asume sus propios horrores y omisiones, y denuncia aquellos cometidos por sus propios gobernantes. Los niños de la esperanza (2010), cinta de Rose Bosch narra la aglomeración de miles de judíos en un velódromo en París, en unos cuantos días de julio de 1942, y su posterior deportación a los campos de concentración en Europa del Este donde ya se estaba aplicando la llamada “solución final” con un saldo de seis millones de judíos, gitanos y prisioneros polacos y españoles gaseados e incinerados. Poco se ha hablado de la colaboración que dieron los políticos de la llamada República francesa de Vichy a los nazis una vez ocupada Francia y mucho menos nos ha llegado a las salas de exhibición cinematográfica. Ello respondió en primera instancia a que Francia formó parte de los aliados y se buscó borrar cualquier tipo de aspecto negativo por su parte. No obstante podemos hablar de la interesante La llave de Sara (2010), que aunque aborda de manera tangencial el hecho, explora en los remanentes sociales a través de la historia de una sobreviviente. La crudeza deLos Niños… no deja dudas ni espacios a la negación; tampoco hay lugar para los sentimentalismos ramplones de producciones hollywodenses sobre el también llamado “Holocausto” donde se privilegia la pobreza discursiva y la imagen de nota roja, lo que indudablemente resta a estas historias contundencia. No sucede así en esta cinta pues a la par de las pertinentes actuaciones del castinginfantil, lo mismo de la leyenda Jean Reno y una excelente Mélanie Laurent (Bastardos sin gloria), también está el guión que contrasta constantemente la vida de los judíos en este trance con un Hitler que, desde su fortaleza en las montañas austriacas, festeja con Eva Braun mientras organiza el exterminio racial. En momentos donde la derecha en el mundo tiene un inusitado avance, es pertinente que tengamos filmes como estos para no olvidar –recordemos que el todavía hoy presidente Sarkozy propuso leyes contra los gitanos y contra el velo musulmán femenino-. Imperdible, sobre todo porque está en unas cuantas salas y seguramente habrá de desaparecer en estos días.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Celuloide Amigos por accidente Israel León O’Farrill


Recientemente estuvo en cartelera por poco tiempo la película Amigos por Accidente (2010) del director irlandés Ian Power, con un modesto comportamiento, pero con un interés genuino por parte de los asistentes a las salas. Yo, he de decir, no pude verla en la pantalla grande, ni hablar. El interés del público surgió al ver a Demián Bichir – ya había sido nominado al Óscar- interpretando el papel principal junto con el niño Jamie Kierans en una interesante y entrañable historia, lo mismo divertida que enternecedora. En Drumlin, Irlanda vive Paco (Kierans) que es un niño cuyo padre español desaparece y lo deja solo con su madre (Kerry Condon), por lo que vive obsesionado con todo lo que tiene que ver con el castellano y lo español. Aparece un aviador colombiano, Ernesto (Bichir), que choca su aeroplano en el lugar y es ayudado por el mismo Paco que lo lleva a casa y traduce –siempre mal, por supuesto- todo lo que Ernesto quiere decir. El acontecimiento despierta a un pueblo que estaba adormecido por el abandono y el desempleo. Una excelente pieza, divertida e ideal para compartirla en familia. Otra que no pude ver en el cine fue La Mujer del Dragón Tatuado (2011) del excelente director David Fincher, responsable de portentos como Red Social (2010), Zodiaco (2007) y El Club de la Pelea (1999). Ahora que la pude ver en video, observo que es una mancha en su excelente haber. Se trata de una pobre reinterpretación de la película de Millenium I (2009) de Niels Arden Oplev, versión sueca de la novela del también sueco Stieg Larsson. Primero, el casting es mucho mejor en la europea – una dura y expresiva Noomi Rapace como Lisbeth Salander, en lugar de Rooney Mara en la de Fincher, y un periodista de carne y hueso interpretado por Michael Nyquist, en contraposición al poco creíble Daniel Craig en el mismo papel-; en segundo lugar,  Fincher no puede darle la contundencia requerida al discurso de odio hacia las mujeres que lleva implícito la novela; no se trata de una trama policiaca nada más, sino una denuncia social que hace evidente que, sin importar el grado de desarrollo del país, sigue existiendo discriminación por género. Destacan, eso sí, la excelente musicalización y la portentosa fotografía. En todo caso, recomiendo ver las dos versiones para tener una mejor referencia.
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jueves, 26 de abril de 2012

Cristiada


Como sumamente desafortunada calificaría la cinta Cristiada (2011), dirigida por Dean Wright, ópera prima de un efectista con larga trayectoria. La cinta, protagonizada por Andy García y un extenso elenco latino con colombianos, panameños, guatemaltecos y varios mexicanos, pretende dar una visión sobre el conflicto armado que vivió México durante parte de la década de los veinte en el siglo pasado, denominado “Guerra Cristera” y que enfrentó nuevamente a la ciudadanía en dos bandos muy claros: los que estaban con el gobierno federal y los que estaban con la Iglesia Católica y los rebeldes que pretendían que se respetara el culto que las autoridades habían prohibido. El tema de suyo es complicado y requeriría ser tratado de manera inteligente para evitar caer en maniqueísmos absurdos y señalamientos sin sustento. Desafortunadamente, la película cae en lo anterior y nos presenta una historia hollywoodense de un conflicto sumamente complejo y lo convierte en una lucha de buenos –católicos bien piadosos con mártires y todo- y malos – el gobierno encabezado por Calles y su ejército lleno de gandallas mata curas y niños, esto último quizá lo más barato y ramplón de la película. Obviamente tanto el director como el guionista omiten el papel que jugó la elite eclesial desde el Vaticano hasta el Episcopado mexicano, detrás de la rebelión. No es de extrañar que el mismo Jean Meyer –historiador especialista en ese conflicto-  pidió que no se le relacionara con la historia pues lo consultaron para después no hacer caso a las correcciones que había propuesto. En lugar de llamarse Cristiada debió llamarse Gringada: con demasiada frecuencia, el cine del país vecino tiende a tocar temas históricos del lugar que se le pegue la gana y los transforma en su ingenua visión de su propia historia, repleta de súper héroes que vencen a súper villanos que sólo llega a ser creíble en el universo de Stan Lee. ¿Católicos que vencen al maquiavélico y diabólico Calles que atenta contra Jesús mismo? Bueno, supongo que la Iglesia y sus personeros en Acción Nacional y el Revolucionario Institucional así lo quieren ver; en efecto, cuesta trabajo no vincular el estreno de esta cinta con las próximas elecciones y esos partidos responsables de las reformas a la ley de culto. Si no la ve, no pasa nada; y si lo hace, atienda la probable úlcera que le producirá.         

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jueves, 19 de abril de 2012

“Días de Gracia”

Como lo comenté en la entrega de la semana pasada, hay buen cine para nutrir la cartelera que había estado sumamente floja. Y no me refería al bodrio de Titanic, que incluso en 3D no deja de ser una de las más grandes porquerías de la cinematografía mundial. Nada de eso, me refiero a Días de Gracia (2011) de Everardo Gout, que sin duda, es una de las mejores películas mexicanas que he visto en varios años. No sólo se trata de su franco y crudo tratamiento de la corrupción en nuestro país –que se ve representada por la policía y veladamente se alude a empresas, empresarios, sus familias, en un caldo de inmundicia donde nadie sale indemne-, sino que se trata de una película compleja y excelentemente bien realizada. El guión es estupendo –también de Gout- lo mismo que la edición que dota a la narración del vertiginoso ritmo que requiere. Al igual, demanda que el espectador esté atento de pequeños detalles para no confundir las capas en que se construye la trama, los tiempos y los espacios. Aquí cabe destacar la fenomenal burla que hace al mundillo de masturbación mental que es el futbol que permite que la corrupción y la delincuencia medren, tema central de la película. Sumado a lo anterior, un sonido espectacular aderezado con la música del mítico Nick Cave y de Atticus Ross (música de El Libro de los Secretos y Red Social, ambas de 2010 y productor de la banda Nine Inch Nails) ambos elementos que hacen que el sonido sea un elemento narrativo; en este mismo tenor estaría la fotografía de Luis David Sansans que según supe, utilizó diversos tipos y tamaños de película (8,16, 35 y panorámica) para añadir mayor dramatismo a la cinta. Y finalmente, el excelente reparto –realizado por Sandra León Becker e Isabel Cortázar- que dota de contundencia y realismo a la película. Destacaría el estupendo trabajo de Tenoch Huerta como Lupe, de Dolores Heredia como Susana y el de Kristian Ferrer como Doroteo. No obstante, todos y cada uno de los personajes están en su justo nivel y los actores entregan actuaciones de primera aunque el papel fuera limitado. Sin dudarlo, esta película pisará callos gubernamentales y abollará conciencias… ojalá y pueda construir crítica del espectador a su entorno y a su propia existencia. Como diría una amiga: “si te perdiste El Infierno, pasa; si te perdiste Miss Bala, ni hablar; pero no es posible que te pierdas Días de Gracia…”


“Días de Gracia”

Como lo comenté en la entrega de la semana pasada, hay buen cine para nutrir la cartelera que había estado sumamente floja. Y no me refería al bodrio de Titanic, que incluso en 3D no deja de ser una de las más grandes porquerías de la cinematografía mundial. Nada de eso, me refiero a Días de Gracia (2011) de Everardo Gout, que sin duda, es una de las mejores películas mexicanas que he visto en varios años. No sólo se trata de su franco y crudo tratamiento de la corrupción en nuestro país –que se ve representada por la policía y veladamente se alude a empresas, empresarios, sus familias, en un caldo de inmundicia donde nadie sale indemne-, sino que se trata de una película compleja y excelentemente bien realizada. El guión es estupendo –también de Gout- lo mismo que la edición que dota a la narración del vertiginoso ritmo que requiere. Al igual, demanda que el espectador esté atento de pequeños detalles para no confundir las capas en que se construye la trama, los tiempos y los espacios. Aquí cabe destacar la fenomenal burla que hace al mundillo de masturbación mental que es el futbol que permite que la corrupción y la delincuencia medren, tema central de la película. Sumado a lo anterior, un sonido espectacular aderezado con la música del mítico Nick Cave y de Atticus Ross (música de El Libro de los Secretos y Red Social, ambas de 2010 y productor de la banda Nine Inch Nails) ambos elementos que hacen que el sonido sea un elemento narrativo; en este mismo tenor estaría la fotografía de Luis David Sansans que según supe, utilizó diversos tipos y tamaños de película (8,16, 35 y panorámica) para añadir mayor dramatismo a la cinta. Y finalmente, el excelente reparto –realizado por Sandra León Becker e Isabel Cortázar- que dota de contundencia y realismo a la película. Destacaría el estupendo trabajo de Tenoch Huerta como Lupe, de Dolores Heredia como Susana y el de Kristian Ferrer como Doroteo. No obstante, todos y cada uno de los personajes están en su justo nivel y los actores entregan actuaciones de primera aunque el papel fuera limitado. Sin dudarlo, esta película pisará callos gubernamentales y abollará conciencias… ojalá y pueda construir crítica del espectador a su entorno y a su propia existencia. Como diría una amiga: “si te perdiste El Infierno, pasa; si te perdiste Miss Bala, ni hablar; pero no es posible que te pierdas Días de Gracia…”