jueves, 28 de junio de 2012

Celuloide Colosio,el asesinato


Carlos Bolado es sin duda uno de los mejores directores que ha dado nuestro cine en años recientes. Desde su interesante cinta Bajo California, el límite del tiempo (1998), me pareció que había que seguir su trabajo. La película, interpretada por Damián Alcázar, es unroad movie clásico en el que vemos la transformación del personaje principal, en un entorno agreste, donde el arte irrumpe en una explosión de imagen que se fusiona con la excelente fotografía de Claudio Rocha (Principio y fin, 1993;Un dulce olor a muerte, 1999). Más adelante, codirige Promesas (2001) con B.Z. Goldberg y Justine Shapiro -quien escribe también Bajo California…- y entrega una entrañable pero dura visión sobre el conflicto palestino-israelí en la voz de varios niños de ambas nacionalidades. En estas dos cintas, demostró dotes de dirección lo mismo que compromiso con su tiempo al participar tanto en ficción como en documental. Ahora realiza una película de corte histórico con excelentes resultados. Primero que nada, su disquisición del asesinato del otrora candidato a la presidencia del PRI en 1994 y el seguimiento del caso –a partir de dos investigaciones, la oficial y otra ordenada por un oscuro personaje que se supone es Córdoba Montoya- en un guión atractivo y que nos tiene al filo del asiento durante toda la película. En segundo lugar, la excelente actuación de todo el reparto –por cierto, muy bien logrado, en especial en lo que se refiere a los tres “Aburtos”- del que destacaría a Daniel Giménez Cacho (Aro Tolbukhin, 2002; La zona, 2007) como el oscuro asesor de Salinas, y de Odiseo Bichir (Ciudades oscuras, 2002; El Coronel no tiene quien le escriba, 1999) como José Francisco Ruiz Massieu. En tercer lugar, la cinematografía en manos de Andrés León Becker –fotógrafo en Tlatelolco(2012), del mismo Bolado, y codirector con Javier del Solar de Más que a nada en el mundo, 2006- trasciende la mera descripción de las escenas y se convierte en un excelente elemento narrativo con primeros planos inquietantes y movimientos de cámara sugerentes. Sin duda una de las mejores propuestas de este año y que ha demostrado tener una pertinencia inusitada con el caso del supuesto “hijo” del Chapo Guzmán, que finalmente no lo era.
 

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