Como sumamente desafortunada calificaría la
cinta Cristiada (2011), dirigida por
Dean Wright, ópera prima de un efectista con larga trayectoria. La cinta,
protagonizada por Andy García y un extenso elenco latino con colombianos,
panameños, guatemaltecos y varios mexicanos, pretende dar una visión sobre el
conflicto armado que vivió México durante parte de la década de los veinte en
el siglo pasado, denominado “Guerra Cristera” y que enfrentó nuevamente a la
ciudadanía en dos bandos muy claros: los que estaban con el gobierno federal y
los que estaban con la Iglesia Católica y los rebeldes que pretendían que se
respetara el culto que las autoridades habían prohibido. El tema de suyo es
complicado y requeriría ser tratado de manera inteligente para evitar caer en
maniqueísmos absurdos y señalamientos sin sustento. Desafortunadamente, la
película cae en lo anterior y nos presenta una historia hollywoodense de un
conflicto sumamente complejo y lo convierte en una lucha de buenos –católicos
bien piadosos con mártires y todo- y malos – el gobierno encabezado por Calles
y su ejército lleno de gandallas mata curas y niños, esto último quizá lo más
barato y ramplón de la película. Obviamente tanto el director como el guionista
omiten el papel que jugó la elite eclesial desde el Vaticano hasta el Episcopado
mexicano, detrás de la rebelión. No es de extrañar que el mismo Jean Meyer
–historiador especialista en ese conflicto-
pidió que no se le relacionara con la historia pues lo consultaron para
después no hacer caso a las correcciones que había propuesto. En lugar de
llamarse Cristiada debió llamarse Gringada: con demasiada frecuencia, el
cine del país vecino tiende a tocar temas históricos del lugar que se le pegue
la gana y los transforma en su ingenua visión de su propia historia, repleta de
súper héroes que vencen a súper villanos que sólo llega a ser creíble en el
universo de Stan Lee. ¿Católicos que vencen al maquiavélico y diabólico Calles
que atenta contra Jesús mismo? Bueno, supongo que la Iglesia y sus personeros
en Acción Nacional y el Revolucionario Institucional así lo quieren ver; en
efecto, cuesta trabajo no vincular el estreno de esta cinta con las próximas
elecciones y esos partidos responsables de las reformas a la ley de culto. Si
no la ve, no pasa nada; y si lo hace, atienda la probable úlcera que le
producirá.
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