jueves, 26 de abril de 2012

Cristiada


Como sumamente desafortunada calificaría la cinta Cristiada (2011), dirigida por Dean Wright, ópera prima de un efectista con larga trayectoria. La cinta, protagonizada por Andy García y un extenso elenco latino con colombianos, panameños, guatemaltecos y varios mexicanos, pretende dar una visión sobre el conflicto armado que vivió México durante parte de la década de los veinte en el siglo pasado, denominado “Guerra Cristera” y que enfrentó nuevamente a la ciudadanía en dos bandos muy claros: los que estaban con el gobierno federal y los que estaban con la Iglesia Católica y los rebeldes que pretendían que se respetara el culto que las autoridades habían prohibido. El tema de suyo es complicado y requeriría ser tratado de manera inteligente para evitar caer en maniqueísmos absurdos y señalamientos sin sustento. Desafortunadamente, la película cae en lo anterior y nos presenta una historia hollywoodense de un conflicto sumamente complejo y lo convierte en una lucha de buenos –católicos bien piadosos con mártires y todo- y malos – el gobierno encabezado por Calles y su ejército lleno de gandallas mata curas y niños, esto último quizá lo más barato y ramplón de la película. Obviamente tanto el director como el guionista omiten el papel que jugó la elite eclesial desde el Vaticano hasta el Episcopado mexicano, detrás de la rebelión. No es de extrañar que el mismo Jean Meyer –historiador especialista en ese conflicto-  pidió que no se le relacionara con la historia pues lo consultaron para después no hacer caso a las correcciones que había propuesto. En lugar de llamarse Cristiada debió llamarse Gringada: con demasiada frecuencia, el cine del país vecino tiende a tocar temas históricos del lugar que se le pegue la gana y los transforma en su ingenua visión de su propia historia, repleta de súper héroes que vencen a súper villanos que sólo llega a ser creíble en el universo de Stan Lee. ¿Católicos que vencen al maquiavélico y diabólico Calles que atenta contra Jesús mismo? Bueno, supongo que la Iglesia y sus personeros en Acción Nacional y el Revolucionario Institucional así lo quieren ver; en efecto, cuesta trabajo no vincular el estreno de esta cinta con las próximas elecciones y esos partidos responsables de las reformas a la ley de culto. Si no la ve, no pasa nada; y si lo hace, atienda la probable úlcera que le producirá.         

Comentarios y consultas

jueves, 19 de abril de 2012

“Días de Gracia”

Como lo comenté en la entrega de la semana pasada, hay buen cine para nutrir la cartelera que había estado sumamente floja. Y no me refería al bodrio de Titanic, que incluso en 3D no deja de ser una de las más grandes porquerías de la cinematografía mundial. Nada de eso, me refiero a Días de Gracia (2011) de Everardo Gout, que sin duda, es una de las mejores películas mexicanas que he visto en varios años. No sólo se trata de su franco y crudo tratamiento de la corrupción en nuestro país –que se ve representada por la policía y veladamente se alude a empresas, empresarios, sus familias, en un caldo de inmundicia donde nadie sale indemne-, sino que se trata de una película compleja y excelentemente bien realizada. El guión es estupendo –también de Gout- lo mismo que la edición que dota a la narración del vertiginoso ritmo que requiere. Al igual, demanda que el espectador esté atento de pequeños detalles para no confundir las capas en que se construye la trama, los tiempos y los espacios. Aquí cabe destacar la fenomenal burla que hace al mundillo de masturbación mental que es el futbol que permite que la corrupción y la delincuencia medren, tema central de la película. Sumado a lo anterior, un sonido espectacular aderezado con la música del mítico Nick Cave y de Atticus Ross (música de El Libro de los Secretos y Red Social, ambas de 2010 y productor de la banda Nine Inch Nails) ambos elementos que hacen que el sonido sea un elemento narrativo; en este mismo tenor estaría la fotografía de Luis David Sansans que según supe, utilizó diversos tipos y tamaños de película (8,16, 35 y panorámica) para añadir mayor dramatismo a la cinta. Y finalmente, el excelente reparto –realizado por Sandra León Becker e Isabel Cortázar- que dota de contundencia y realismo a la película. Destacaría el estupendo trabajo de Tenoch Huerta como Lupe, de Dolores Heredia como Susana y el de Kristian Ferrer como Doroteo. No obstante, todos y cada uno de los personajes están en su justo nivel y los actores entregan actuaciones de primera aunque el papel fuera limitado. Sin dudarlo, esta película pisará callos gubernamentales y abollará conciencias… ojalá y pueda construir crítica del espectador a su entorno y a su propia existencia. Como diría una amiga: “si te perdiste El Infierno, pasa; si te perdiste Miss Bala, ni hablar; pero no es posible que te pierdas Días de Gracia…”


“Días de Gracia”

Como lo comenté en la entrega de la semana pasada, hay buen cine para nutrir la cartelera que había estado sumamente floja. Y no me refería al bodrio de Titanic, que incluso en 3D no deja de ser una de las más grandes porquerías de la cinematografía mundial. Nada de eso, me refiero a Días de Gracia (2011) de Everardo Gout, que sin duda, es una de las mejores películas mexicanas que he visto en varios años. No sólo se trata de su franco y crudo tratamiento de la corrupción en nuestro país –que se ve representada por la policía y veladamente se alude a empresas, empresarios, sus familias, en un caldo de inmundicia donde nadie sale indemne-, sino que se trata de una película compleja y excelentemente bien realizada. El guión es estupendo –también de Gout- lo mismo que la edición que dota a la narración del vertiginoso ritmo que requiere. Al igual, demanda que el espectador esté atento de pequeños detalles para no confundir las capas en que se construye la trama, los tiempos y los espacios. Aquí cabe destacar la fenomenal burla que hace al mundillo de masturbación mental que es el futbol que permite que la corrupción y la delincuencia medren, tema central de la película. Sumado a lo anterior, un sonido espectacular aderezado con la música del mítico Nick Cave y de Atticus Ross (música de El Libro de los Secretos y Red Social, ambas de 2010 y productor de la banda Nine Inch Nails) ambos elementos que hacen que el sonido sea un elemento narrativo; en este mismo tenor estaría la fotografía de Luis David Sansans que según supe, utilizó diversos tipos y tamaños de película (8,16, 35 y panorámica) para añadir mayor dramatismo a la cinta. Y finalmente, el excelente reparto –realizado por Sandra León Becker e Isabel Cortázar- que dota de contundencia y realismo a la película. Destacaría el estupendo trabajo de Tenoch Huerta como Lupe, de Dolores Heredia como Susana y el de Kristian Ferrer como Doroteo. No obstante, todos y cada uno de los personajes están en su justo nivel y los actores entregan actuaciones de primera aunque el papel fuera limitado. Sin dudarlo, esta película pisará callos gubernamentales y abollará conciencias… ojalá y pueda construir crítica del espectador a su entorno y a su propia existencia. Como diría una amiga: “si te perdiste El Infierno, pasa; si te perdiste Miss Bala, ni hablar; pero no es posible que te pierdas Días de Gracia…”

jueves, 12 de abril de 2012

Lo que viene

Mientras vivimos el impasse plagado de titanes de medio pelo y de secuelas de películas adolescentes, bueno, hay que ver qué es lo que nos espera en la cartelera por venir en las próximas semanas. Primero que nada, Días de Gracia (2011) ópera prima en ficción de Everardo Gout –selección oficial del Festival de Cannes y premio a Mejor Dirección en La Mostra de Cataluña- y que promete ser uno de esos filmes que sacudirá conciencias y removerá estructuras. Por su parte, está por estrenarse A Separation (2011) del director iraní Asghar Farhadi y ganadora del Óscar a la mejor película extranjera. La historia, cuya premisa basada en una difícil decisión que ha de tomar una pareja, que bien puede producir resultados interesantes. Poco realmente ha llegado a nuestro país de cine iraní, pero recuerdo bien las entrañables Baran (2001), de Majid Majidi y El Color del Paraíso (1999), del mismo director. Una que no se pueden perder y que estará sólo unos días es la última entrega de Werner Herzog, Cave of Forgotten Dreams (2010), el interesante documental que realizó el multipremiado director alemán sobre las pinturas rupestres en las cavernas de Chauvet en el sur de Francia, proeza para la cinematografía y ejercicio fundamental para todos aquellos que no tenemos la oportunidad de viajar al lugar –y aunque pudiéramos, las cuevas están cerradas al público para evitar el deterioro de las pinturas-; de igual manera, el hecho de que el realizador sea el director de Nosferatu (1979) Aguirre, la cólera de Dios (1972), y de lo más reciente, El Invencible (2001). Viene además Cristiada (2012), primera película del director Dean Wright -más conocido por ser experto en efectos especiales- y que causará controversia por su tema: La guerra de los Cristeros de la que poco se habla. Por cierto que Jean Meyer, historiador versado en el acontecimiento, ha negado su aval a la historia después de haber sido consultado y ver que el guión tenía errores históricos que no se corrigieron, según afirma su hijo Matías Meyer en entrevista con Columba Vértiz para Proceso. Habrá que ver su propia versión en la cinta Los Últimos Cristeros (2011) que todavía no tiene una fecha para el estreno. Como se ve, hay muchas opciones en el futuro.
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