viernes, 11 de mayo de 2012

Los niños de la esperanza


El denunciar los excesos de una derecha enferma de poder siempre se agradecerá, sobre todo si viene con una visión franca y abierta, producto de una sociedad que asume sus propios horrores y omisiones, y denuncia aquellos cometidos por sus propios gobernantes. Los niños de la esperanza (2010), cinta de Rose Bosch narra la aglomeración de miles de judíos en un velódromo en París, en unos cuantos días de julio de 1942, y su posterior deportación a los campos de concentración en Europa del Este donde ya se estaba aplicando la llamada “solución final” con un saldo de seis millones de judíos, gitanos y prisioneros polacos y españoles gaseados e incinerados. Poco se ha hablado de la colaboración que dieron los políticos de la llamada República francesa de Vichy a los nazis una vez ocupada Francia y mucho menos nos ha llegado a las salas de exhibición cinematográfica. Ello respondió en primera instancia a que Francia formó parte de los aliados y se buscó borrar cualquier tipo de aspecto negativo por su parte. No obstante podemos hablar de la interesante La llave de Sara (2010), que aunque aborda de manera tangencial el hecho, explora en los remanentes sociales a través de la historia de una sobreviviente. La crudeza deLos Niños… no deja dudas ni espacios a la negación; tampoco hay lugar para los sentimentalismos ramplones de producciones hollywodenses sobre el también llamado “Holocausto” donde se privilegia la pobreza discursiva y la imagen de nota roja, lo que indudablemente resta a estas historias contundencia. No sucede así en esta cinta pues a la par de las pertinentes actuaciones del castinginfantil, lo mismo de la leyenda Jean Reno y una excelente Mélanie Laurent (Bastardos sin gloria), también está el guión que contrasta constantemente la vida de los judíos en este trance con un Hitler que, desde su fortaleza en las montañas austriacas, festeja con Eva Braun mientras organiza el exterminio racial. En momentos donde la derecha en el mundo tiene un inusitado avance, es pertinente que tengamos filmes como estos para no olvidar –recordemos que el todavía hoy presidente Sarkozy propuso leyes contra los gitanos y contra el velo musulmán femenino-. Imperdible, sobre todo porque está en unas cuantas salas y seguramente habrá de desaparecer en estos días.

miércoles, 2 de mayo de 2012

Celuloide Amigos por accidente Israel León O’Farrill


Recientemente estuvo en cartelera por poco tiempo la película Amigos por Accidente (2010) del director irlandés Ian Power, con un modesto comportamiento, pero con un interés genuino por parte de los asistentes a las salas. Yo, he de decir, no pude verla en la pantalla grande, ni hablar. El interés del público surgió al ver a Demián Bichir – ya había sido nominado al Óscar- interpretando el papel principal junto con el niño Jamie Kierans en una interesante y entrañable historia, lo mismo divertida que enternecedora. En Drumlin, Irlanda vive Paco (Kierans) que es un niño cuyo padre español desaparece y lo deja solo con su madre (Kerry Condon), por lo que vive obsesionado con todo lo que tiene que ver con el castellano y lo español. Aparece un aviador colombiano, Ernesto (Bichir), que choca su aeroplano en el lugar y es ayudado por el mismo Paco que lo lleva a casa y traduce –siempre mal, por supuesto- todo lo que Ernesto quiere decir. El acontecimiento despierta a un pueblo que estaba adormecido por el abandono y el desempleo. Una excelente pieza, divertida e ideal para compartirla en familia. Otra que no pude ver en el cine fue La Mujer del Dragón Tatuado (2011) del excelente director David Fincher, responsable de portentos como Red Social (2010), Zodiaco (2007) y El Club de la Pelea (1999). Ahora que la pude ver en video, observo que es una mancha en su excelente haber. Se trata de una pobre reinterpretación de la película de Millenium I (2009) de Niels Arden Oplev, versión sueca de la novela del también sueco Stieg Larsson. Primero, el casting es mucho mejor en la europea – una dura y expresiva Noomi Rapace como Lisbeth Salander, en lugar de Rooney Mara en la de Fincher, y un periodista de carne y hueso interpretado por Michael Nyquist, en contraposición al poco creíble Daniel Craig en el mismo papel-; en segundo lugar,  Fincher no puede darle la contundencia requerida al discurso de odio hacia las mujeres que lleva implícito la novela; no se trata de una trama policiaca nada más, sino una denuncia social que hace evidente que, sin importar el grado de desarrollo del país, sigue existiendo discriminación por género. Destacan, eso sí, la excelente musicalización y la portentosa fotografía. En todo caso, recomiendo ver las dos versiones para tener una mejor referencia.
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