El denunciar los
excesos de una derecha enferma de poder siempre se agradecerá, sobre todo si
viene con una visión franca y abierta, producto de una sociedad que asume sus
propios horrores y omisiones, y denuncia aquellos cometidos por sus propios
gobernantes. Los niños de la esperanza (2010), cinta de Rose
Bosch narra la aglomeración de miles de judíos en un velódromo en París, en
unos cuantos días de julio de 1942, y su posterior deportación a los campos de
concentración en Europa del Este donde ya se estaba aplicando la llamada
“solución final” con un saldo de seis millones de judíos, gitanos y prisioneros
polacos y españoles gaseados e incinerados. Poco se ha hablado de la
colaboración que dieron los políticos de la llamada República francesa de Vichy
a los nazis una vez ocupada Francia y mucho menos nos ha llegado a las salas de
exhibición cinematográfica. Ello respondió en primera instancia a que Francia
formó parte de los aliados y se buscó borrar cualquier tipo de aspecto negativo
por su parte. No obstante podemos hablar de la interesante La llave de Sara (2010), que aunque aborda
de manera tangencial el hecho, explora en los remanentes sociales a través de
la historia de una sobreviviente. La crudeza deLos Niños… no deja dudas ni espacios a la
negación; tampoco hay lugar para los sentimentalismos ramplones de producciones
hollywodenses sobre el también llamado “Holocausto” donde se privilegia la
pobreza discursiva y la imagen de nota roja, lo que indudablemente resta a
estas historias contundencia. No sucede así en esta cinta pues a la par de las
pertinentes actuaciones del castinginfantil, lo mismo de la leyenda Jean Reno y una
excelente Mélanie Laurent (Bastardos sin gloria), también está el guión que
contrasta constantemente la vida de los judíos en este trance con un Hitler
que, desde su fortaleza en las montañas austriacas, festeja con Eva Braun
mientras organiza el exterminio racial. En momentos donde la derecha en el
mundo tiene un inusitado avance, es pertinente que tengamos filmes como estos
para no olvidar –recordemos que el todavía hoy presidente Sarkozy propuso leyes
contra los gitanos y contra el velo musulmán femenino-. Imperdible, sobre todo
porque está en unas cuantas salas y seguramente habrá de desaparecer en estos
días.
viernes, 11 de mayo de 2012
miércoles, 2 de mayo de 2012
Celuloide Amigos por accidente Israel León O’Farrill
Recientemente estuvo en cartelera por poco
tiempo la película Amigos por Accidente (2010)
del director irlandés Ian Power, con un modesto comportamiento, pero con un
interés genuino por parte de los asistentes a las salas. Yo, he de decir, no
pude verla en la pantalla grande, ni hablar. El interés del público surgió al
ver a Demián Bichir – ya había sido nominado al Óscar- interpretando el papel
principal junto con el niño Jamie Kierans en una interesante y entrañable
historia, lo mismo divertida que enternecedora. En Drumlin, Irlanda vive Paco
(Kierans) que es un niño cuyo padre español desaparece y lo deja solo con su
madre (Kerry Condon), por lo que vive obsesionado con todo lo que tiene que ver
con el castellano y lo español. Aparece un aviador colombiano, Ernesto
(Bichir), que choca su aeroplano en el lugar y es ayudado por el mismo Paco que
lo lleva a casa y traduce –siempre mal, por supuesto- todo lo que Ernesto
quiere decir. El acontecimiento despierta a un pueblo que estaba adormecido por
el abandono y el desempleo. Una excelente pieza, divertida e ideal para compartirla
en familia. Otra que no pude ver en el cine fue La Mujer del Dragón Tatuado (2011) del excelente director David
Fincher, responsable de portentos como Red
Social (2010), Zodiaco (2007) y El Club de la Pelea (1999). Ahora que la
pude ver en video, observo que es una mancha en su excelente haber. Se trata de
una pobre reinterpretación de la película de Millenium I (2009) de Niels Arden Oplev, versión sueca de la novela
del también sueco Stieg Larsson. Primero, el casting es mucho mejor en la
europea – una dura y expresiva Noomi Rapace como Lisbeth Salander, en lugar de
Rooney Mara en la de Fincher, y un periodista de carne y hueso interpretado por
Michael Nyquist, en contraposición al poco creíble Daniel Craig en el mismo
papel-; en segundo lugar, Fincher no
puede darle la contundencia requerida al discurso de odio hacia las mujeres que
lleva implícito la novela; no se trata de una trama policiaca nada más, sino
una denuncia social que hace evidente que, sin importar el grado de desarrollo
del país, sigue existiendo discriminación por género. Destacan, eso sí, la
excelente musicalización y la portentosa fotografía. En todo caso, recomiendo
ver las dos versiones para tener una mejor referencia.
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